El Virus del Papiloma Humano (VPH) es muy común. Se transmite de persona a persona a través del contacto piel con piel, piel con mucosa o mucosa con mucosa. El modo de trasmisión más importante y el relacionado con cáncer de cuello uterino en mediante la actividad sexual. A este respecto, es importante saber que no solo se transmite en la actividad sexual con penetración vaginal, sino también por el rozamiento externo de los genitales, el sexo oral y anal.
Existen muchos tipos de VPH, y poco más de 12 tipos, se consideran de "alto riesgo" u oncogénicos porque pueden causar cáncer, principalmente el cáncer de cuello uterino. Sin embargo, también están relacionados con otros tipos de cáncer como el de ano, orofaringe, vagina, vulva y pene.
La principal vía de transmisión es el contacto sexual. Esto incluye relaciones sexuales vaginales, anales u orales. También puede ocurrir por el simple roce de las mucosas o la piel de la zona genital. No es necesario que haya penetración para que el virus se transmita.
Es muy común: La mayoría de las personas que son sexualmente activas podrían infectarse con el VPH en algún momento de sus vidas.
No siempre presenta síntomas: Muchas personas pueden tener el VPH y no saberlo, ya que no presentan verrugas ni ninguna otra señal visible. Esto hace que sea fácil transmitirlo sin intención.
El condón ayuda un poco: el uso del preservativo reduce el riesgo de transmisión en alrededor del 50%, ya que el virus puede estar presente en zonas no cubiertas por el condón.
La vacuna da una protección alta: Existen vacunas que protegen contra los tipos de VPH más comunes y los que causan la mayoría de los cánceres. Se recomienda tanto para mujeres como para hombres. La vacuna nonavalente reduce el riesgo de transmisión del virus hasta 90% y la vacuna bivalente y tetravalente hasta 70%. El mayor beneficio de las vacunas se obtiene cuando se administran antes del inicio de la vida sexual.
Sexualidad y VPH: La posibilidad de vivir la sexualidad es un don divino que es necesario ejercer con madurez solo dentro del matrimonio, en amor, con fidelidad y respeto a la dignidad de la pareja. Esto implica para ambos hombre y mujer no ejercerla antes del matrimonio; y, en la vida conyugal ejercerla en lealtad, solo con la pareja elegida. Bajo este marco de vida deseable, la posibilidad de ingreso del virus del papiloma humano y otros gérmenes de transmisión sexual desaparece; también puede prevenir otros daños de naturaleza psicológica y social.
Si tiene un resultado en el que se indica que tiene uno o más los 14 virus capaces de provocar cáncer, es decir, que tiene un VPH oncogénico, no significa que desarrollará cáncer inevitablemente. En la mayoría de los casos, el sistema de defensa del cuerpo logra eliminar el virus por sí solo. Sin embargo, si la infección por el Virus de Papiloma Humano persiste por años, puede causar daños en las células que se acumulen progresivamente, los que si no se detectan y tratan a tiempo, podrían convertirse en cáncer. Por eso, los controles médicos regulares, como la prueba del VPH y el Papanicolau en el caso de las mujeres, son fundamentales para detectar cualquier anomalía a tiempo.
Entender cómo se transmite el VPH es el primer paso para protegerse y prevenir sus posibles consecuencias. Hablar abiertamente con tu pareja sobre tu perspectiva de la sexualidad, tu salud sexual y considerar la vacunación son acciones clave para reducir el riesgo.